SOLDADO MALAGUEÑO

También narramos las vidas militares de soldados de España y de todo el cosmos hispano en ambos hemisferios, por el Atlántico, por el Lago Español, por el Mediterráneo, por el Índico y allá por donde haya pasado un soldado HISPANO ondeando nuestras banderas.


domingo, 23 de marzo de 2025

PÁGINA Y FORO DE EL GRAN CAPITÁN

 Hola amigo lector.

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Un lugar donde viviréis una auténtica aventura militar como nunca lo hubierais imaginado.

Un saludo

sábado, 22 de marzo de 2025

CANTINERA ANA MÉRIDA MONTANER

    A primeros de febrero de 1896, Ana Mérida Montaner, natural de Málaga y de dieciocho años, se disfrazó de soldado -mejor no preguntar de donde sacó la ropa- y se embarcó en el vapor Buenos Aires que se dirigía a Cuba con la tropa, entre la que iban soldados del regimiento de Wad-Ras.

   Al principio todo fue bien, pero al quinto día de navegación alguien, que probablemente sospecharía desde dos o tres días antes, puso en aviso a otro alguien, quien la desenmascaró, llevándola a presencia del coronel del regimiento, el que al requerirle explicaciones de porqué se hallaba allí y disfrazada, la muchacha respondió:

   - ¡Perdóneme usted, mi coronel: me llamo Ana Mérida, soy de Málaga, amo a mi novio que es corneta del regimiento de Wad-Ras, y no he encontrado otro medio de seguirle que este: es inútil cuanto hagan ustedes, pues le he de seguir a todos lados.

   Debió resultarle gracioso el tema al coronel, pues según parece habló con el capitán del vapor, quien la separó de los soldados y le proporcionó ropa de mujer.

   La situación no obstante y dada la mentalidad de la época, era irregular, no solo por haberse colado disfrazada de soldado en un barco militar, sino por acompañar a su novio, es decir, que no estaban casados, lo cual, según veremos a continuación, se debió resolver sobre la marcha o al poco tiempo, pues la siguiente noticia nos sitúa a ambos, muchacha y soldado, en el regimiento de la Reina Nº. 2 como matrimonio. ¿Como acabaron en ese regimiento? No lo sé. Solo se me ocurre que quizás hubiera una plaza de cantinera en este regimiento, siéndole adjudicada a ella y con ella fue trasladado su antes novio y después marido.

   El caso es que una vez en el batallón, estuvo durante diez y ocho meses de operaciones sin interrupción, y en la provincia de Pinar del Rio se halló en numerosos encuentros con el enemigo, entre los cuales citar los de Peña Blanca, El Cacho, Carolito, Perico Pozo y Consolación. Por su actuación en el combate habido en Casas y Tumbas de Torino (Pinar del Río) el día 27 de septiembre de 1896, fue agraciada con la Cruz de plata del Mérito Militar con distintivo rojo.

   Tras eso, su columna pasó a operar por la jurisdicción de la Habana, siendo respetada y atendida tanto por jefes y oficiales como por los soldados, pues siempre era la primera en auxiliar a los heridos, llevando siempre entre los efectos que constituyen la cantina una buena provisión de hilas y vendajes, los que aplicaba a los heridos con desprecio de su vida en medio de los más rudos combates.

   No he conseguido, de momento, encontrar más información sobre esta cantinera malagueña.

Soldado Malagueño

Málaga - 2025

miércoles, 12 de febrero de 2025

CAPITÁN DE ARTILLERÍA LORENZO CASASOLA STOPPANI

   Nació en la ciudad de Antequera y era hijo de José María Casasola Cuéllar y Lorenza Stoppani Mir, marqueses de Fuente de Piedra.

   Ingresó en el ejército como caballero cadete súper numerario del cuerpo de Artillería con opción a plaza de numerario en virtud de una Real orden de treinta de junio de 1853, con la condición de que debía costearse todos los gastos que ocasionase en el Colegio de Artillería.

Siendo cadete, ascendió a brigadier en el escalafón del Colegio en 1855 y en 1856 asciende directamente de cadete a subteniente de artillería, desempeñando sus funciones hasta el siguiente año de 1858, que por Real orden de veintiséis de marzo de ese año asciende a teniente del Arma, siendo alumno de la Escuela de Aplicación, estando destinado en el quinto regimiento de artillería.

   El veintitrés de diciembre de 1865, asciende al empleo de capitán del arma.

   Como había realizado estudios de ingeniería, pasó un tiempo como súper numerario, pues estuvo trabajando en la Sociedad del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, manteniendo, desde luego, su empleo de capitán y sujeto a la normativa respecto a que si se producía una baja y por antigüedad debía ascender en el escalafón, tendría que abandonar su puesto de ingeniero en la compañía e incorporarse a su nuevo destino.

   El veintiuno de octubre de 1870 obtiene su patente de comandante graduado, siendo este su último ascenso, pues se retiró en fin de febrero de 1873, por lo que no pasó a comandante efectivo. Estableció su residencia en Sevilla.

   Fue miembro de la Sociedad de Bibliófilos Españoles entre los años de 1873 y 1880.

   Estaba casado con María de las Virtudes Mansilla Uribe. Falleció en la ciudad de Antequera el cinco de septiembre de 1900.

    No hemos hallado ninguna información que nos diga que se halló en alguna acción de guerra ni nada parecido.

Soldado Malagueño

Málaga - 2025

domingo, 2 de febrero de 2025

BRIGADIER ENRIQUE VAN ASBROECK HINT (o KINT)

 

   Nació en la ciudad de Málaga el dieciséis de octubre de 1722 (aunque aquí debe haber un error en la fuente documental usada), hijo de Jean Baptiste Van Asbroeck, oficial del regimiento de Flandes llegado a España en 1710, y de Maríe Therese Hint Saint Domage.

   Ambos eran naturales de la ciudad de Amberes y contrajeron matrimonio en Gerona en 1715, teniendo ocho hijos, de los cuales, cuatro ingresaron en las Reales Guardias Walonas, entre ellos Enrique, quien probablemente nació en Málaga de forma accidental.

   Según la documentación usada, tuvo Enrique su ingreso en el servicio el primero de septiembre de 1732 en clase de cadete en el regimiento de Flandes, para decir a continuación que se halló en la expedición a Orán acompañando a su padre y, además, distinguiéndose en la salida del cuatro de octubre, precisamente en una temporada -desde fines de septiembre hasta mediado de octubre- en la que los moros atacaron constantemente por todas partes a los españoles con fuego intenso y una constancia tremenda y, la verdad, no sé yo si un niño de diez años realmente participaría de forma distinguida en uno de esos encuentros.

   Esto lleva a pensar que no debió nacer en 1722, sino antes. Eso o que ingresara en el servicio antes de septiembre de 1732, pues la expedición a Orán fue en junio de ese año. Aunque por mucho que así sea, no veo yo a un niño de diez años en esos trabajos.

   Si seguimos el documento usado, tenemos que en el año de 1734 pasa con el infante Don Carlos a Italia, al ejército destinado en la Toscana, hallándose en las batallas de Bitonto y en los sitios de Monte Filipo, Orbitelo y Porto Longone, obteniendo en este tiempo los ascensos a subteniente el ocho de septiembre de 1735 y a teniente el diecinueve de agosto de 1739.

   Tras estos sucesos, pasó a España vía marítima, pero durante la travesía fueron atacados por un barco corsario tunecino, que los capturó y los llevó presos a Túnez, donde permaneció por espacio de cinco años  y ocho meses, siendo por fin rescatado en 1740.

   Volvió a acudir a la guerra en Italia, hallándose en los siguientes sitios:

- el ocho de febrero de 1743 en la batalla de Campo Santo, siendo herido durante el combate, y posterior retirada desde Bolonia a Santa Foline

- en el sitio de Tortona del cuatro de septiembre de 1745 y en la sorpresa de las montañas de Fayola y de Veletri,

- bloqueo de los castillos de Milán desde el dos de enero hasta el quince de marzo de 1745,

- sitio de Valencia del Poo del treinta de octubre de 1745,

- en el ataque de Sarravale y sorpresa de Codogno del seis de mayo de 1746, en el que de nuevo fue herido,

- batalla de Piacencia del dieciséis de junio de 1746,

batalla de Tidone del diez de agosto del mismo año.

   En el interín, fue nombrado alférez de las Reales Guardias Walonas el diecisiete de marzo de 1744 y a segundo teniente el trece de agosto de 1746.

   El veintiuno de enero de 1756 es promovido al empleo de primer teniente  de fusileros de la Guardoias Walonas, con el cual acudió a la campaña de Portugal al año siguiente, hallándose en el sitio y toma de la plaza de Almeida, ocurrido entre el quince y el veinticinco de agosto de es año.

   El veintiséis de octubre de 1764 asciende a primer teniente de Granaderos y ocho de septiembre pero de 1769 a capitán de fusileros y con este empleo en 1777 presentó al secretario de Guerra un informe incendiario contra el conde de Priego, en el que levantaba serias sospechas de malversación de fondos.

   La investigación, iniciada por el ministro, causó tanto revuelo que el conde se vio obligado primero a dimitir y el siete de septiembre de 1778 solicitó su licencia absoluta con permiso para salir de los reinos de España. Este hecho le supuso tener que aguantar una fuerte animosidad entre los oficiales del regimiento.

   Se halló durante todo el sitio puesto a Gibraltar entre 1779 y 1783, en el transcurso del cual obtuvo el mando efectivo de la compañía de granaderos el veintitrés de mayo de 1782 y el primero de enero del año siguiente su ascenso a brigadier.

   Tuvo su ascenso a mariscal el diecinueve de septiembre de 1789, pasando al retiro el veintiuno de julio de 1791, siendo agregado al estado mayor de Madrid.

   Contrajo matrimonio el ocho de diciembre  1757 con Águeda Agraz Cárdenas, natural de Archidona e hija de Francisco Agraz y Madranga militar italiano, natural de Palermo y de Ana de Cárdenas Flores, natural de Santa Fe de Bogotá.

   De sus hermanos, dos de ellos al menos fueron militares:

- Juan Bautista, que alcanzó el empleo de coronel el diez de diciembre de 1759,

- Juan Enrique, que ascendió a capitán de fusileros de las Reales Guardias Walonas el el treinta de octubre de 1794.

   Falleció en Madrid el quince de abril de1793, con setenta años y seis meses de edad.

Fuentes documentales

Diccionario biográfico del generalato español. Reinados de Carlos IV y de Fernando VII (1788-1833), p. 905. Alberto Martín Lanuza Martínez. Villatuerta (Navarra) 2012.

Diccionario biográfico de los coroneles del ejército español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833), T. III, p. 472. Alberto Martín-Lanuza Martínez. Navarra, 2022.

https://books.openedition.org/cvz/4092 (ver también Nota 106 del artículo)

Mercurio histórico y político. Junio de 1782, p. 167

Archivo Histórico Nacional, OM-CASAMIENTO_CALATRAVA,Exp.73

Les sociétés de frontière. De la Méditerranée a l´Atlantique  (xvie-xviiie siècle) Pages 243-257: L'identité corporative d’un régiment étranger dans l’armée espagnole (xviiie siècle) Thomas Glesener.

Soldado Malagueño 

Málaga - 2025

SALVADOR DE FERRADAS. EN EL MOMENTO Y LUGAR EQUIVOCADOS.

   Quiere a veces la suerte divertirse malvadamente con nosotros y cuando menos nos lo esperamos nos hace una jugarreta que nos deja inanes ante las circunstancias, de modo que sin comerlo ni beberlo nos vemos inmersos en una serie de adversidades que de ninguna manera pensábamos que nos iban a ocurrir.

   Y esto es precisamente lo que le ocurrió a Salvador de Ferradas, que de alférez pasó en pocos días a capitán para poco después verse preso y conducido como un criminal a la cárcel en espera de un juicio, pasando por penalidades durante más de un año y el miedo a ver perdida no solo su carrera sino que también el honor.

   Los hechos que voy a narrar sucedieron en plena Guerra de la Independencia y nuestro personaje,  cuando se inicia este relato, es un alférez de caballería que presta su servicio en el regimiento de Dragones de Lusitania. No sabemos ni de donde es ni la edad que tiene ni su clase social, pues la documentación usada no nos lo dice, como tampoco nos informa sobre cuando ingresó en el servicio de las armas ni en cual unidad ni en cual empleo, aunque por lo que dice en una carta, llevaba dieciséis años sirviendo, luego esto nos indica que empezó a servir en 1795 y atreviéndonos a hacer cálculos, es posible que naciera alrededor de 1775 Pero bueno, eso es solo una conjetura.

   Tan solo informa que es alférez de caballería.

   A primeros de enero de 1810, recibe nuestro alférez licencia del general jefe del Ejército del Centro para poder pasar a su casa en Antequera a curarse y reponerse de alguna herida o enfermedad -no lo especifica el documento- llegando a esta el dieciséis de enero.

   Estando disfrutando de la recuperación, le llegaron las noticias de los sucesos ocurridos en Málaga el día veinticuatro protagonizados por el teniente coronel retirado Vicente Abello Montúa, quien tras las noticias de la cercanía de las tropas francesas y la decisión de la Junta de Málaga de negociar una rendición sin violencia, soliviantó al pueblo, consiguiendo que éste le nombrara capitán general de Málaga, tras lo cual implantó, llamémosle así, una especie de ley marcial, realizando duras exacciones económicas con las que pasó a levantar algunas unidades para formar un pequeño ejército con el que hacer frente a los franceses.

   A su levantamiento se le unieron gente como el mayor de la plaza Juan José del Castillo, el canónigo Salvador Jiménez Enciso y numerosos curas, notarios -como los hermanos San Millán-, comerciantes, el pueblo, la escasa guarnición de la ciudad …, todos con un entusiasmo patriótico y militar que no se vería reflejado en la disciplina que requiere ese oficio, pues se formaron las unidades mencionadas con individuos con escasa o nula preparación militar, además de mal armadas y equipadas.

  Además de eso, mandó apresar a la Junta que gobernaba a la ciudad, el cabildo en pleno y el general Gregorio de la Cuesta, así como al jefe de las tropas urbanas. Además, apartó de su cargo al coronel del regimiento de infantería de Málaga Francisco de Corts Cabezas y depuso al teniente de rey y gobernador militar de Málaga, el brigadier Rafael Trujillo.

   Como mando supremo, otorgó empleos militares, tanto políticos como militares, suboficiales, oficiales, jefes y generales. Todo esto terminó como tenía que terminar: mal.

   Casi a la par de estos, se publicó en la ciudad antequerana un bando por el cual se ordenaba que todo oficial debía presentarse en la ciudad de Málaga para la defensa de la ciudad ante el inminente ataque francés  y aunque no estaba repuesto del todo, no quiso dejar de obedecer la orden y el día primero de febrero salió rumbo a Málaga y no llevaba aun caminados los veinte kilómetros cuando al llegar a la altura del fuerte de la Boca del Asno se encontró con que los soldados que guarnecían dicha fortaleza la habían abandonado o estaban abandonando, de modo que haciendo un alto en el camino y acompañado por dos soldados pasó a reconocer las inmediaciones, logrando recoger a nueve y reintegrarlos a sus puestos en la fortaleza, a servir las piezas de artillería para frenar al enemigo que de seguro iba a pasar por allí.

Fuerte o castillo de la Boca del Asno

   Al llegar al castillo y viendo que carecía de oficial al mando, se puso él al frente y dispuso la ordenación de las cargas de los cañones, que eran del calibre 24, a la vez que aumentaba la carga de metralla en dos sacos aparte de la bala, haciendo esto justo a tiempo, pues ya asomaba por el camino la vanguardia enemiga y tras dejarle aproximarse lo suficiente, cuando consideró que era el momento ordenó hacer fuego contra ellos, hallándose él mismo al pie de uno de esos cañones disparando, de tal manera que la sorpresa unida a la metralla hizo que los enemigos iniciara una precipitada fuga, dispersándose, dejando el suelo cubierto de cadáveres y el campo en posesión española. Además, esto hizo que el ejército francés tuviera que detener la marcha y se viera obligado a recomponer sus planes de avance.

   La acción le dejó como regalo el que le reventara un oído y le sangrase.

   Una vez superado este obstáculo, entregó el mando al recién llegado conde de la Quintería en la madrugada del día dos, pudiendo continuar Salvador su camino a Málaga a ponerse a las órdenes de la autoridad militar para aprestarse a la defensa de la ciudad ante el más que seguro ataque francés, llevando consigo una pieza de artillería volante con la intención de entregarla en el cuartel general, pero por el camino se la entregó al teniente coronel Manuel Quijada de Guzmán, quien estimó más oportuno situarla en algún punto estratégico del camino.

   Al llegar a Málaga se presentó ante el general en jefe de la plaza, que en ese momento era, como hemos dicho antes, el teniente coronel Vicente Abelló, quien tras escuchar su informe lo elogió y le recompensó en nombre del rey, y «…como previenen las Reales Ordenanzas…» al empleo de teniente del recién formado regimiento de caballería de La Unión, probablemente uno de las unidades que se formaron en Málaga bajo el mando de Abello.

   Y ese fue el detonante de las desgracias que luego sufrió y que veremos.

   Tras esto, los siguientes días estuvo acosando a los franceses por la zona de la Venta de Gálvez, en el camino de Málaga a Antequera, haciéndoles bastante daño, como el que realizó el siguiente día tres de febrero en el puente del Horcajo, donde acompañado por una guerrilla de caballería atacó a un  nutrido grupo de enemigos que les superaban en número, matando a su comandante y a nueve franceses más, poniendo en fuga al resto y haciendo diecisiete prisioneros, tras lo cual continuó su camino a Málaga.

   El día cinco de febrero fue el gran día: los franceses llegan a Málaga, encontrándose en la zona de Teatinos a las fuerzas que Abello había formado para detenerlos, entre ellas el regimiento de caballería de La Unión de nuestro Salvador, quienes creyendo que se cubrirían de gloria, se prestaron para resistir el embate de los franceses.

   Pero, ¡ay!, la realidad se impuso y las disciplinadas, bien armadas y aguerridas tropas napoleónicas hicieron añicos el sueño y en su avance arrollador desbarataron las líneas malagueñas haciéndolos huir, volviendo estas a reagruparse a la entrada de Málaga, en la zona de la ermita de Zamarrilla, donde de nuevo los franceses demostraron su superioridad arrasando cuanto encontraban, haciendo que, de nuevo, los malagueños tuvieran que volver a huir en dirección a la ciudad.

   Durante el primer encuentro en Teatinos, el coronel Cristóbal María Rubiou, que mandaba un escuadrón de caballería de ciento cincuenta hombres formado en junio de 1808, se vio atacado por tres puntos por fuerzas enemigas que los superaban por mucho, batiéndose con bravura, pero la superioridad se impuso y los franceses deshicieron el escuadrón y fueron a por el coronel, el cual a punto de ser apresado, se vio de pronto protegido por el sable de Salvador de ferradas, quien con un valor y un arrojo que causó verdadera admiración en el coronel, lo salvó sacándolo de allí y llevándolo a lugar seguro, no sin recibir heridas en los brazos.

Combate de Teatinos

   Según un testigo de los sucesos, un médico llamado Mendoza, en breves palabras sintetizó lo ocurrido, la impotencia sentida ante la precaria defensa de la ciudad y el espanto por los actos cometidos por los franceses: 

    «Esto no hace honor a un general conde del Imperio que saqueó también con su plana mayor y que trataba a este pueblo como tomado por asalto, beneficio debido a la malicia de los Sanmillanes y a la ignorancia de Abello, que pudo muy bien defenderlo y salvar las inmensas riquezas que en é había, mayormente en Tesorería y Parque de Artillería, y haber hecho una capitulación cuando las circunstancias no le hubieran ya permitido defenderse más sin comprometer al pueblo: pero ni hubo talento para calcular, ni valor para batirse, ni conocimiento para situar la tropa, ni hacer la defensa, ni nada absolutamente más que un espíritu de orgullo para lucir y hacer papel y de pillaje para robar indecentemente.»

   Otro individuo, el escribano Joaquín Schumaquer, también dejó escrito en breves palabras la tragedia que se desencadenó en Málaga la tarde y noche del cinco de febrero:

   «El saqueo, muertes y demás violencia que cometieron en este vecindario en la tarde y noche de su entrada, no podrá borrarse con facilidad de la memoria de los habitantes de esta ciudad.

   El que esto escribe asegura, por lo más sagrado de nuestra religión, que solo le dejaron la camisa que tenía puesta y que se llevaron los vándalos cuanto tenía y había adquirido en toda su vida»

   Bueno, pues siguiendo con Salvador de Ferradas, por su comportamiento durante los combates, fue ascendido en el mismo campo de combate al empleo de capitán «…en Nombre del Rey Dn. Ferndo. 7º…»

  Bueno, parece que nuestro hombre, Salvador, viendo la situación perdida, con la ciudad en manos de los franceses y antes de caer prisionero de estos, por orden de Abello salió de la ciudad dirigiéndose a la zona de Colmenar, donde estuvo recogiendo a todos los soldados y sargentos dispersos que halló, dándoles su propio dinero para que pasaran a San Roque a ponerse al servicio del general en jefe del ejército, acompañándolos él mismo.

   Pero su sorpresa fue mayúscula cuando al llegar a San Roque fue arrestado con la acusación de haber formado parte de la rebelión del coronel Abello, despojado de sus armas, de su caballo y de todo cuanto llevaba y conducido a la ciudad de Cádiz, donde por cierto también se había dirigido el coronel Abello y donde fue arrestado.

   Por el camino, que se hizo por mar  a bordo del navío Montañés, sufrió un naufragio del cual se salvó de milagro, continuando su camino hasta llegar a Cádiz, donde se le encerró en «…la ignominiosa casa de las quatro Torres de la Carraca…», siendo encerrado en un calabozo sin comunicación, escaso de luz y sin ninguna clase de asistencia, suministrándosele tan solo «…diez quartos y un pan de munición…» como único sustento y ello gracias a la generosidad del comandante del arsenal, que sino el pobre se nos muere por inanición.

Batería de Santa Lucía o Casa de las Cuatro Torres, donde estuvo Salvador preso.

   Estuvo en estas condiciones por espacio de un año, sin percibir auxilio económico de ninguna clase y en tan penosas condiciones, lo cual tuvo como consecuencia que enfermara y hubiera de ser trasladado al hospital de San Carlos, donde permaneció por espacio de cinco meses, en el transcurso de los cuales solicitó de oficiales y jefes que le vieron servir cartas de recomendación en las que se ponderase su honor y su completa dedicación a la causa nacional, a la patria, a la religión y al rey.

   Las cartas fueron dirigidas a los siguientes individuos:

- Cristóbal María Rubión, brigadier,

- Francisco Chaperón, coronel reformado del regimiento segundo de Dragones de Lusitania,

- Agustín Escobar, comandante del regimiento primero de La Lealtad

- Joaquín Valdina, Lorenzo García y Francisco Díaz Estrerque, capitanes del regimiento de Defensores de la Patria

- Cesáreo García, capitán del regimiento de Descubridores, interinamente agregado al regimiento segundo de Guadix de infantería de línea

- José Díaz de Paule, teniente del regimiento de La Lealtad

- Francisco España y Álvarez, capitán de la compañía de la Cruzada y

- Manuel Quijada de Guzmán, teniente coronel retirado agregado a la compañía de inválidos de la plaza de Tarifa.

   Todas estas recomendaciones acabaron el manos de Manuel Díaz Imbrechts, teniente del regimiento de infantería de Irlanda y secretario de la causa de Vicente Abello, quien las transfirió al fiscal de la causa del coronel Vicente Abello, Miguel Pérez Mozún, en la cual estaba incluido Salvador de Ferradas, determinando tras el estudio de todas las pruebas que Salvador era inocente de las acusaciones y que, por tanto, debía ser puesto en libertad, como así se llevó a efecto.

   Total, que tras diecisiete meses sufriendo una prisión injusta, vil e ignominiosa, en el transcurso de la mayor parte de los cuales estuvo ignorante de en qué podía haber delinquido para ser preso y encarcelado, una vez en libertad, se encontró con que

- había sido despojado de los empleos obtenidos de teniente y capitán y postergado en los ascensos que por antigüedad le hubieran correspondido durante esos meses antes de que fuese extinguido su regimiento,

- que de su caballo, armas y posesiones que le quitaron cuando fue hecho preso nada se sabía,

- que se encontraba sin un reconocimiento público de su inocencia para poder presentarse entre los de su clase, que le habían negado el saludo y su presencia entre ellos, y

- que se encontraba sin un destino y, por tanto, sin un sueldo para poder vivir.

   Indagando, averiguó que el fiscal dio parte de su situación a la Superioridad, negándose a socorrerlo, pero al ver el error, sin ningún pudor lo excluye dejándolo libre sin ningún cargo y sin ninguna explicación, diciendo, además, que Salvador serviría como ejemplo del castigo que reciben los incursos en esas causas, pidiendo, encima, que se sepa siempre su paradero para poder ser vigilada «…excrupulosamente su conducta…»

   En carta elevada a la regencia, se quejaba de que la situación en la que quedada era condenarlo ad eternum a no ascender en el escalafón militar, algo realmente doloroso después de dieciséis años de carrera militar cumplida con honor y obediencia, circunstancia que quedaba patente por los certificados que aportaba junto con la carta, lamentándose que se le impuso tan severa pena sin hacerle ningún cargo, sin realizar declaración, sin haber nombrado un defensor y sin ver los autos y se preguntaba si era posible que a tan alto grado llegara el desorden y la arbitrariedad en la justicia militar en España.

   Así pues, solicitaba a la Regencia que revisara su caso a partir de todas las pruebas que Salvador aportaba y que se impartiera justicia, restituyéndosele su honor y empleos, gozando los que debería haber gozado de haber continuado en el servicio y se le declarase buen servidor del rey y de la patria y que se hiciesen públicos las acciones por él realizadas contra el enemigo en el campo de batalla.

   Y por supuesto, que le devolvieran su caballo, armas y efectos que le fueron confiscados en San Roque por orden del general Pedro Agustín de Echevarri.

   Y por supuesto también, que se viera si el fiscal merecía algún castigo por sus actos.

   Lamentablemente no he encontrado en qué quedó la cosa, si fue restituido o no a la carrera militar en las condiciones que reclamaba o si la tuvo que abandonar, pues por más que he buscado no he hallado información que me lo revele.

   Pero tiempo al tiempo, que ya...

NOTAS: 

1- Plano del castillo (batería) de la Boca del Asno: Archivo General Militar de Madrid, Colección: SH — Signatura: MA-6/14

2- Combate en la ermita de Zamarrilla: 

https://www.facebook.com/649349808508791/photos/4551578764952523/?_rdr

3- Batería de Santa Lucía o Casa de las Cuatro Torres: Atlas de fortificaciones de la Isla de León. 1814. Archivo General Militar de Madrid. Ubicación: PL — Signatura: AT-9 — Código de barras: 2133513

Soldado Malagueño

Málaga - 2025

jueves, 23 de enero de 2025

PARTIDA DE CASABERMEJA. GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.

Partida de Casabermeja. Guerrilla de José Ruiz Falcón (a) Juan Soldado

   José Ruiz Falcón fue un individuo natural del pueblo de Casabermeja. Probablemente fue un agricultor con una pequeña parcela o, incluso, un jornalero, que al estallar la Guerra de la Independencia se alistó para combatir al francés, pasando a servir bajo las órdenes del teniente general Adrián Jácome, actuando en el Campo de Gibraltar, en San Roque y en la serranía de Ronda y tras eso, y con cincuenta años, se decidió a formar una partida guerrillera para acosar y destruir al francés allá donde lo encontrara.

   Precisamente por su paso por el ejército, recibió en su pueblo el apodo de Juan Soldado.

   De modo que formó una partida a principios de enero de 1810, compuesta en un principio acompañado por veinticuatro individuos a caballo, sus dos hijos y veintidós mozos, y que fue aumentando con el tiempo hasta los sesenta y cinco individuos, incluidos dos de sus hijos, a los que proporcionó armas, caballos, trajes y mantenimiento.

   Desde el primero momento mantuvo informado de sus acciones al Jácome y este, satisfecho de su conducta y resultados, le proporcionó las autorizaciones y pasaportes necesarios para que pudiera actuar, digamos, de forma legal, amparado por la autoridad de la Regencia, representada por Jácome.

   Las acciones que llevó a cabo su partida fueron:

1810

- 8 de marzo: tuvo un encuentro con los franceses en las inmediaciones de la Venta de Gálvez -venta Galwey-, a los que les hizo tres muertos: dos edecanes y un sobrino del brutal, sanguinario y depredador general Horace Sebastiani;

- 13 de marzo: en el mismo lugar atacó un convoy de setenta y cuatro franceses, a los que les hizo trece muertos, poniendo en fuga al resto y haciéndose con dos carros llenos de bombas y granadas, que como no se pudieron llevar los arrojaron por un barranco. Los carros fueron devueltos a sus dueños, pues los franceses se los habían robado;

- 18 de marzo: sorprenden un correo francés acompañado de bastante tropa en dirección a Antequera, atacándolos y haciéndoles cuatro muertos y bastantes heridos, quedando en poder de la partida dos caballos.

- 24 de marzo: hallándose en la Fuente del Madroñal, se toparon con tres polacos, a los que atacaron matando a dos de ellos y cogiéndoles veintisiete paquetes de cartuchos que transportaban

- 16 de mayo: En un punto indeterminado del camino de Málaga a Antequera treinta y seis jinetes de la partida se topan con un correo que se dirigía a Antequera, interceptándolo y apresándolo.

   Poco después, en las cercanías de la Boca del Asno, interceptan en el camino a Málaga un carruaje en el que entre otros, se encontraban cuatro jueces electos de la afrancesada Junta Criminal Extraordinaria de Málaga, que acudían a tomar posesión de sus cargos, siendo hechos prisioneros junto con sus criados y la escolta de más de veinte soldados que los acompañaban, siendo tan sonado el golpe que llegó incluso, a oídos del rey José. Los nombres de los magistrados son: Tadeo Soler, Antonio de la Parra, Mariano Lafuente y Salvador Vidal.

- 6 de junio: acción de la Venta de Linares, donde sesenta individuos de la partida atacan a ciento cincuenta soldados de infantería y dieciocho de caballería, haciéndoles veintiocho muertos y bastantes heridos;

- 8 de junio: en la acción de Casabermeja, donde se enfrentan a un grupo de cuarenta jinetes polacos de Lanceros del Vístula, al que les hacen cuatro muertos y algunos heridos, sufriendo la partida un par de heridos;

- X de agosto: acción de Archidona, donde se enfrentan a cincuenta franceses y les quitan dos mil cartuchos,

- 13 de agosto: acción de Colmenar, donde se enfrentan a la partida francesa estacionada en ese pueblo, al que le toman siete fusiles y dos mil cartuchos, a la vez que les inutilizan veinticuatro fusiles;   

- 23 de agosto, en Estepona; 24 en Monda; 25 en Pizarra; 26 en el Valle de Abadalajís; 28 en Almogía; 30 en Colmenar. Todos estos sitios fueron de paso y según la prensa la partida contaba con ciento treinta hombres. Al final se hará un comentario sobre el comportamiento de la partida al paso por estas localidades,

- 30 de agosto, hallándose treinta guerrilleros a pie y cuatro a caballo en las proximidades de la Venta de Gálvez, a eso de las diez de la mañana observaron cómo por el camino se aproximaba una columna de seiscientos infantes y cuarenta caballos franceses en dirección a Málaga, colocando el jefe dela partida rápidamente a sus hombres, realizaron nutrido fuego sobre ellos, respondiendo de inmediato los franceses, durando la acción alrededor de hora y media, haciéndoles los guerrilleros cuatro muertos y ocho heridos, pero la evidente superioridad numérica gala se impuso y debieron los guerrilleros retirarse al peñón de Villaria sin ninguna pérdida y permaneciendo en dicha posición.

   A eso de las seis de la tarde, les llegó un centinela avisando de que se oía fuego por la parte de la Venta del Marqués del Vao, en el camino de  Casabermeja, dirigiéndose de inmediato la partida hacia allí, donde al llegar vieron unos ochenta infantes y dieciséis caballos enemigos y dividiendo la partida en tres partes rompieron el fuego, logrando dispersar a los enemigos, que dejaron sobre el terreno seis soldados y dos caballos muertos y haciéndose con algunos caballos y la maleta que llevaba correo para el mariscal Soult, el cual pusieron en manos del general Ballesteros.

   En septiembre, el documento menciona, sin fecha, una acción en un lugar llamado Arola, donde se enfrentaron a unos doscientos enemigos, a los que les hace muertos y capturan a dos polacos;

- 10 de septiembre: pasan por Comares;

- 23 de septiembre: se enfrentan al enemigo en el lugar llamado Alcornocal de Antequera contra una fuerza de doscientos infantes y trescientos jinetes, con el resultado de que tuvo varios heridos y dos de los guerrilleros fueron hechos prisioneros;

- 28 de septiembre en El Burgo; 29 en Yunquera;

- 14 de octubre: en el enfrentamiento que tuvo con el francés les hizo tres muertos, uno de ellos un artillero español juramentado;

- 1 de noviembre: nuevamente en Fuengirola se enfrenta a una fuerza francesa de ciento ochenta hombres, a los que les arrebata un carro cargado con pertrechos de artillería y tres yuntas de bueyes, supongo que con los animales incluidos;

- 14 de noviembre: acción en la Cuesta de la Matanza, en los Montes de Málaga;

- 8 de diciembre: acciones en Teba y Cañete la real contra los Cazadores francos de Teba, a los que ponen en fuga;

- 27 de diciembre: acción en Yunquera y El Burgo, donde se enfrentan a doscientos cincuenta gabachos, a los que les hacen doce muertos y diecisiete heridos.

1811

- 9 de enero: realizó una acción contra los franceses en Tolox, donde se hallaban doscientos soldados de infantería y sesenta dragones franceses, a los que atacó sobre la una de la tarde, durando el combate hasta por la noche. A la mañana siguiente se reanudó en combate, recibiendo la guerrilla un refuerzo de sesenta hombres enviados por Becerra, logrando hacerles a los franceses treinta muertos y bastantes heridos, retirándose después.  

   Después de esto volvió a encontrarse con los franceses en el puerto de los Romerales;

- 6 de febrero: pasa la partida por Igualeja;

- 3 de septiembre: se halló atacando a la villa de Álora por sorpresa apoyando a la guerrilla de Manuel Jiménez Guazo, obligando a los franceses a refugiarse en el castillo, habiéndoles hecho antes en el tiroteo por las calles de la villa siete muertos y veintiún heridos. Estaban ya los franceses a punto de capitular cuando aparecieron por el camino al pueblo fuerzas de infantería y caballería francesas, viéndose obligados a retirarse.

1815

   En este año nos encontramos a José Ruiz Falcón (a) Juan Soldado, como cabo de la Ronda de Bezmiliana, con un sueldo de seis mil reales.

   Y esto es todo lo que hasta la presente he logrado reunir sobre este guerrillero que tanto daño ocasionó al invasor francés.

   Por la documentación se un par de cosas más:

1ª- que mantuvo correspondencia con el general Francisco Javier Abadía, en la cual este general

- le recomienda a Ruiz Falcón que se presente al general Lacy;

- le comunica la recepción del grano que el guerrillero le envió;

- donde le solicita información de los pasos, marchas y progresos de la partida;

- donde le da cuenta de los recibos pedidos por Ruiz Falcón de las partidas de trigo, cebada, aceite, frutas y otros que el guerrillero le envió para suministro de las tropas y que le solicitaba para mantener el buen nombre de su partida; …

2ª- la opinión general de los pueblos por los que pasó durante el tiempo que estuvo operando, donde los alcaldes dieron testimonio acerca de la buena conducta y comportamiento de la partida durante el tiempo que permanecieron en dichos pueblos. He aquí algunos ejemplos:

- Almogía:

   «…los individuos que la componen han observado la mejor y mas arreglada conducta portándose con honradez honor y la estimación que corresponde…»

- Colmenar:

  «…[la partida] se ha portado como corresponde sin hacer violencia ni vexamen alguno…»

- Valle de Abdalajís:

   «…que ha hecho un gran servicio a la Patria con la persecución de ladrones que inundaban estos contornos cuyos excesos se han contenido en mucha parte…»

- El Burgo:

   «…En la mañana de este dia se ha presentado en esta Villa Jose Ruiz Falcon alias Juan Soldado con su partida montada compuesta por 35 hombres los cuales se han portado con el mayor arreglo conducta y disciplina y todos con la mayor subordinación al Comandante el cual no ha exigido mas que las precisas raciones de pan carne y cevada»

   En resumen, se trataba de una partida que en menos de dos años de existencia se había formado, montado, armado y actuado sostenida por sí misma y por los servicios prestados José Ruiz Falcón solicitaba a la regencia como compensación el empleo de teniente de caballería, que no he averiguado si lo obtuvo.

   Así mismo, solicitaba que el grano facilitado por a partida figurara como deuda de la Dirección General de Provisiones, que fuera reconocido como deuda del Gobierno y se le satisfaciese a nombre de la Partida de Casabermeja, bien en dinero bien en especie.

   También pedía se le facilitaran veinte monturas y veinte sables, así como se le reintegrase una partida de 21723 reales que había suministrado para el sustento de las tropas de línea del ejército regular y que se le pagase por la tesorería de ese ejército, al objeto de poder reactivar sus operaciones contra el enemigo.

   No sé si se le llegó a abonar algo para la continuación de sus actividades guerrilleras, pero me barrunto que o fue muy escaso lo que le abonaron o no le abonaron anda, pues después de la acción del tres de septiembre de 1811 no he vuelto a encontrar ninguna otra.

   Quizás el pago que recibió fuera la colocación como cabo de la Ronda de Bezmiliana, con un sueldo de seis mil reales.

NOTA: Bezmiliana es un pequeño castillo que hay en la localidad de El Rincón de la Victoria, que en aquella época solo era un villorrio de pescadores y no la urbe de más de cincuenta mil habitantes que es hoy.

Soldado Malagueño

Málaga - 2025

miércoles, 22 de enero de 2025

ESCUADRÓN LIGERO DE VOLUNTARIOS NACIONALES DE MÁLAGA


Oficial y trompeta del escuadrón (ver nota al final) 

   El veinticuatro de junio de 1808, la Real Junta de gobierno de la plaza de Málaga publicaba un bando por el cual se llamaba al pueblo a inscribirse en un escuadrón de ginetes de honor de nueva creación.

   Dicho alistamiento tendría lugar a partir de ese mismo día veinticuatro en la casa del teniente coronel, caballero de la Maestranza de Ronda y Visitador general de la Caballería Cristóbal María Rubión Ximénez de Guzmán, calle de Carreterías esquina con la de Ollerías, en horario de mañana de ocho a once y de tarde de cuatro a seis.

    Este Rubión fue nombrado comandante del escuadrón por el teniente coronel Vicente Abello, cuando este fue aclamado como capitán general de Málaga por el pueblo malagueño. Aparte de comandante de la caballería de Málaga, Abello le otorgó el empleo de brigadier.

   Se compondría de ciento cincuenta jinetes y los candidatos, vecinos honrados, de intachable conducta y dispuestos a sacrificar vida y haciendo por la patria, debería presentarse en esa dirección con armas, caballo y uniforme propio.

   Se estipulaba que el servicio ordinario sería realizar guardias en la plaza, conducir pliegos importantes, observar, descubrir y desbaratar asonadas, defensa del poder público, perseguir a los contrabandistas y a los desertores tanto dentro como fuera de la población, así como a sospechosos y malhechores.

   Se prevenía también que había que estar dispuestos a enfrentarse al enemigo si este invadía la provincia y para ello se anunciaba que se adiestraría al personal por parte del mismo Rubión Ximénez de Guzmán en el manejo de las armas y de los caballos para saber desenvolverse en caso de combate.

   A la vez que se publicaba este bando, se editaron los estatutos de cho cuerpo, los cuales constaban de diecisiete puntos, en los cuales se decía que:

- el escuadrón se ponía bajo el patrocinio de la Virgen de la Victoria y los patronos de la ciudad: santa Paula y San Ciriaco,

- ciento cincuenta jinetes divididos en tres compañías de a cincuenta individuos cada una, que constarían de un capitán primero, uno segundo, un teniente, un alférez, un sargento primero, dos segundos, cuatro cabos, un trompeta y treinta y ocho soldados.

   Contaría el escuadrón con plana mayor, compuesta por el comandante, sargento mayor, un ayudante primero, dos segundos, de los cuales uno sería el portaestandarte y el otro el secretario del jefe, un capellán de honor, un albéitar y un picador

- solo serían admitidos ciudadanos de reconocida conducta intachable y con medios económicos, que actuarían solo el tiempo que durase la guerra y que no se podrían ausentar del escuadrón sin permiso del jefe,

-  el uniforme sería de las siguientes características: casaca corta encarnada; vuelta, solapa y collarín negros con los vivos blancos; calzón, pantalón y chupín anteados; botones dorados y un león dorado en el cuello de la casaca; media bota; sombrero redondo con el ala izquierda doblada, con presilla de galón de oro y escarapela y pluma encarnadas. Los voluntarios llevarían, además, el distintivo de un cordón de oro en el hombro izquierdo,

- las armas serían espada, pistola y canana negra con ocho cartuchos,

- el estandarte sería con las armas de Castilla, las de la ciudad de Málaga y la efigie de los Santos Mártires, Ciriaco y Paula,

- el cuerpo y sus individuos solo harían el servicio estrictamente militar, excusándoseles de realizar cualquier trabajo manual, debiendo asistir a las clases de manejo de armas y caballo y debían estar dispuestos a acudir a cualquier servicio que se ofreciera en la plaza cuando fuesen llamados, siempre con el uniforme puesto, siendo por ellos escudaos de sus respectivos trabajos,

- el libro de filiaciones de los soldados se guardaría en la sargentía mayor del Cuerpo y se habilitaría un cuartel donde poder guardar los caballos aquellos que no tuvieran donde hacerlo, quedando a cargo de mozos señalados para ello.

   Si el voluntario no tenía caballo, el comandante, como visitador de la Caballería que era, le facilitaría uno a un precio justo

- los miembros del escuadrón jurarían defender la religión católica, la independencia de España y sus leyes, obediencia a las órdenes de los representantes del rey y defensa del orden público,

- cualquiera que contraviniere estas normas, sería inexcusablemente expulsado y su conducta dada a conocer a la sociedad.

   En cuanto a su actividad bélica se refiere, este escuadrón se halló en los combates que hubieron el cinco de febrero de 1810, en la defensa que se hizo en Teatinos ante la impetuosa y avasalladora entrada de las fuerzas francesas.

   En este combate, el escuadrón fue atacado por tres puntos por fuerzas superiores, que lo envolvieron y a punto estuvo su comandante Rubión de ser capturado por los franceses, lo que evitó un teniente del regimiento de la Unión, Salvador de Ferradas, quien se puso junto a él y a pesar de ser herido, logró que ambos salieran del lugar.

   El escuadrón siguió luchando, manteniéndose firme en la defensa de una pieza de artillería, hasta que el ímpetu y abrumadora mayoría de las fuerzas francesas hicieron que abandonaran la posición y se retiraran haca la ciudad, donde continuaron los combates hasta la capitulación malagueña.

   Esta capitulación trajo consigo, como no podía ser de otra manera, la desaparición del escuadrón como unidad española, pues se convirtió en el Escuadrón de Milicia Cívica de obediencia francesa.

   Esto fue debido al real decreto de seis de febrero de 1810 firmado por el José Bonaparte por el cual se formaban unidades de este tipo, comenzando por crearse en Sevilla, Jaén, Córdoba y Granada, siendo los de Málaga formados un mes más tarde, pues se creó un Regimiento de Milicia Cívica de infantería, que para el veinte de abril pasaría a ser el 6º de línea, formado por dos batallones de seis compañías cada uno, y un escuadrón de caballería, que es el que nos ocupa, manteniendo exactamente la misma forma, es decir, un escuadrón de tres compañías y con el mismo uniforme. Sobre el estandarte, no sé si se mantendría el mismo.

   El cuadro de mando inicial lo formaban:

- Comandante: Cristóbal María Rubión;

- Ayudante: Francisco de Milla;

- Portaestandarte: Luis José de Castro.

   Por lo que a los oficiales se refiere, fueron los siguientes:

- Capitanes: Antonio Mantilla, Antonio Santaella de León y Federico Hoppe;

- Tenientes: José Hurtado, Diego Felipe Suárez y Jaime Zeta;

- Subtenientes:  José Santaella, Manuel Romero, Diego López

- Capitán agregado: José Molina y Fernández.

   En septiembre de 1811, Cristóbal María pasó a ser el coronel del Regimiento de Milicia Cívica, nombramiento que comunica el subinspector de Málaga, Carlos Reding al Ayuntamiento:

   «El Sr. Inspector General me dice con fecha de ayer lo que sigue.

   Incluyo a V. S. el adjunto nombramiento que el Excmo. Sr. Duque de Dalmacia se ha servido expedir para Coronel del Cuerpo Cívico de esta Plaza a favor de D. Cristóbal Mª Rubión que lo era retirado en la misma, haciendo V. S. preste éste el juramento de fidelidad, se dé a reconocer por tal coronel, y se le entregue al interesado el referido nombramiento, participándoselo así mismo a la Municipalidad = Dios etc.»

   Pero en enero de 1812 deserta y se fuga hacia Cádiz.

   Tras el decreto del once de junio de 1812 por el que quedaban suprimidos todos los empleos y cargos nombrados por los franceses, el veintiuno de septiembre estas medidas alcanzaron a la Milicia Cívica, es decir, a nuestro 6º regimiento, y los individuos de tropa «…solteros y viudos sin hijos, de 16 a 45 años de edad, y con la agilidad y robustez necesarias para la fatiga de campaña…», ya fueran solteros o viudos fueron obligados a integrarse en los cuerpos de las armas respectivas -excepto los que de forma notoria hubieran manifestado una conducta reprobatoria por su cercanía a los franceses-, siendo esta una manera de depurar la responsabilidad de haber colaborado con el enemigo

   «Esta porción de hombres escarreados efímeramente de la recta senda de sus deberes de buenos Españoles, admitirán con gratitud el indicado temperamento, y le mirarán como un modo el más sencillo y decoroso de expiar el grado de culpa más o menos grave que tuvieron en el hecho de haber sucumbido a los designios del enemigo»

 

   Sobre el comandante Rubión, sé que era hijo de oficial, que debió nacer alrededor de 1750,  que ingresó en el servicio militar el año de 1767, que contrajo matrimonio en Cártama con María del Carmen Pizarro Despital y Molina después de diciembre de 1783 y que falleció el cuatro de febrero de 1825, dándosele sepultura dentro de la iglesia parroquial de Cártama.

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NOTA: En la lámina del principio hay un error, que es el sombrero, que como hemos visto era redondo y con el ala izquierda levantada. 

Esta imagen está sacada del blog:
https://cronistadelavilladecartama.blogspot.com/2014/09/malaga-bajo-la-amenaza-francesa.html

Soldado Malagueño

Málaga - 2025